Life's A Dream

"Catorce enfermeras entradas en carnes de expresión lúgubre, vestidas de blanco, rodeaban el cuerpo aparentemente inerte de un joven que estaba conectado a una máquina de respiración artificial. Totalmente desnudo, yacía en la camilla mientras a su lado un hombre encorvado tomaba notas en una pequeña libreta de manera minuciosa. El tono sepia de la estampa le otorgaba un matiz tétrico, necesario por otra parte. La propia muerte lo era en ocasiones: necesaria. Y aunque en este caso se había tomado pragmáticamente esa serenidad como la esencia de una obra de arte, era algo jodidamente triste. Mi pasión por este tipo de instantáneas no suele ser comprendido por la mayoría, lo sé, es complicado ver la belleza en detalles aciagos y obviamente es algo que no todo el mundo ha tenido la oportunidad de aprender. Se alejó de mi mente la imagen mientras doblaba con cuidado la esquina de la página  y volvía a la realidad. El conductor anunciaba la parada de rigor con voz apagada. No tenía ganas de levantarme pero sí de fumar, supongo que eso siempre puede más que la pereza. Antes de abandonar mi sitio desenvolví la mitad del sandwich que había dejado sobre la mesita plegable y salí a la que podría haber sido una mañana un poco más calurosa. En ese instante sonaron los primeros acordes de Life’s A Dream y me volví a elevar sobre la realidad, como con aquella fotografía, pero totalmente al revés. Un matiz había vuelto a convertir algo necesario en otra cosa. Una espera necesaria en un momento más de una historia, pero en este caso, de una historia jodidamente bonita. Una ráfaga de aire gélido nos declaraba la guerra a los que habíamos salido del autobús. Pasado el tiempo supe que mi yo futuro pudo darme una reconfortante palmadita en la espalda en aquel momento. Su improvisada manera de decirme lo mucho que valdría la pena todo eso que me había llevado a ese asiento. Y tenía razón.

Te regalo tu historia porque es la mejor que he contado."

No hay comentarios: