Donna no tarda demasiado en descubrir que no es una perra como las demás. Fuentes muy cercanas a la familia afirman que ya de muy joven empezó a leer a Santorio Santorio y desarrolló un especial interés por la perspiratio insensibilis, que con eso se liga mazo, comentaba con semblante triunfal. Sus pesquisas sobre la aceleración tangencial que puede experimentar una copa de vodka empuñada por su vecino Stefanov en un día nublado la llevaron a conseguir una prestigiosa beca en el Solar Francisco College, pero allí descubrió que su verdadera y vocacional pasión era el gateball. "Ahora soy feliz quemando zapatilla", confesaba.
Pasado un tiempo empezó a replantearse su situación concluyendo claramente que necesitaba un respiro, de manera que cogió el primer vuelo y se plantó en la estepa asturiana. Tenía oídas leyendas sobre xanas, trasgus, el hombre del cuello ancho y su enemigo. Deseosa por saber más al respecto para allá que fue y sus pasos la condujeron a una mansión del noble barrio de la Florida, donde reside actualmente y se dedica a estudiar el entorno natural de la Thonesis Thonesis común.
